Práctica de recuperación
La práctica de recuperación es sacar una respuesta de tu memoria en vez de releerla. Te pones a prueba, intentas recordar y luego revisas. Ese acto de recordar es lo que de verdad fija lo aprendido, mucho mejor que subrayar o leer los apuntes otra vez.
Cuando relees una página, te resulta fácil, así que tu cabeza cree que ya lo sabes. Esa sensación engaña. La prueba real es si puedes decirlo con el libro cerrado. La práctica de recuperación te obliga a eso. Cada vez que sacas una respuesta de tu cabeza, el recuerdo se hace más fuerte y más fácil de encontrar la próxima vez.
Funciona mejor cuando cuesta un poco. Cierra los apuntes, intenta recordar y solo revisa la respuesta después de haberlo intentado de verdad. Si te equivocas, no pasa nada. Ver la respuesta correcta justo después de fallar es una de las mejores formas de fijarla.
El error típico es mirar demasiado pronto. Si tienes los ojos en los apuntes mientras respondes, estás releyendo, no recuperando. Tapa la respuesta primero, esfuérzate un poco y luego revisa.
Maya tiene un examen de biología el viernes. En vez de leer sus apuntes una cuarta vez, los cierra y escribe en una hoja en blanco todo lo que recuerda sobre la fotosíntesis. Después abre los apuntes y marca lo que se le olvidó, así sabe exactamente qué repasar a continuación.
- 1Cierra los apuntes antes de responder. Nada de mirar.
- 2Hazte una pregunta y di o escribe la respuesta de memoria.
- 3Compárala con tu material y marca lo que fallaste.
- 4Vuelve más tarde a lo que se te olvidó e inténtalo otra vez.
- 5Repártelo en varios días en vez de meterlo todo de golpe.