Memoria sensorial
La memoria sensorial es la primera etapa de la memoria. Guarda una copia en bruto de lo que captan tus sentidos durante una fracción de segundo o unos pocos segundos. Las huellas visuales duran un cuarto de segundo, los sonidos unos 3 o 4 segundos. Solo lo que atiendes pasa a la memoria a corto plazo. El resto se desvanece.
En el modelo multialmacén de Atkinson y Shiffrin (1968), la memoria sensorial va antes de la memoria a corto y a largo plazo. Es grande pero fugaz. Recoge mucho más de lo que puedes notar, funciona de forma automática y deja que casi todo desaparezca. Cada sentido tiene su propio búfer. La memoria icónica se ocupa de la vista, la ecoica del oído y la háptica del tacto.
La prueba clásica es el experimento de George Sperling de 1960. Mostraba una cuadrícula de 12 letras durante un instante. Si pedía todas, la gente decía unas 4. Pero cuando un tono justo después indicaba qué fila concreta decir, podían nombrar casi cualquier fila. O sea, durante un instante tenían guardado mucho más de lo que podían decir. Con un retraso de alrededor de un segundo, esa ventaja desaparecía.
Para estudiar, la clave es la atención. La memoria sensorial capta toda la diapositiva, la voz del profe y el móvil vibrando, pero solo se codifica lo que atiendes. Si repartes la atención, llega menos de la clase. Por eso estudiar con notificaciones parece trabajo pero deja poco. Para el examen de psicología, recuerda el orden: memoria sensorial, luego atención, luego memoria a corto plazo y luego codificación en la memoria a largo plazo.
| Tipo | Sentido | Cuánto dura aprox. | Ejemplo |
|---|---|---|---|
| Memoria icónica | Vista | Unos 0,25 segundos, menos de 1 segundo | La estela de luz al mover una bengala en la oscuridad |
| Memoria ecoica | Oído | Unos 3 a 4 segundos | Poder repetir lo que alguien acaba de decir aunque no estuvieras escuchando |
| Memoria háptica | Tacto | Unos 2 segundos, menos estudiada | Seguir notando dónde te tocaron el brazo |
Una amiga le hace una pregunta a Sam mientras él mira el móvil. Él dice «¿Qué?» y responde antes de que ella la repita. Su memoria ecoica guardó las palabras unos segundos, lo justo para ponerse al día. En clase ese mismo búfer no le salva mucho: si mira los mensajes 30 segundos, esa parte de la explicación ni siquiera llega a su memoria a corto plazo.
- 1Quita la competencia. Deja el móvil donde no lo veas para que tu atención vaya a una sola fuente.
- 2Mira o escucha con una pregunta en mente, para elegir a qué prestas atención.
- 3Después de cada diapositiva o apartado, para y repite la idea clave antes de seguir.
- 4Usa dos canales a propósito, como un esquema y una explicación hablada, en vez de dos cosas que compiten.
- 5Convierte lo que captaste en práctica de recuerdo ese mismo día, para que no se quede en la memoria a corto plazo.