Memoria icónica
La memoria icónica es la memoria sensorial visual. Guarda una imagen breve y detallada de lo que acabas de ver durante mucho menos de un segundo, y luego se desvanece. George Sperling demostró en 1960 que retiene por un instante más de lo que puedes contar, y Ulric Neisser le puso nombre en 1967. Solo lo que atiendes pasa a la memoria a corto plazo.
La memoria icónica es la parte visual de la memoria sensorial, la primera etapa del modelo de Atkinson y Shiffrin. Funciona de forma automática, capta mucho y lo guarda muy poco tiempo. Ese breve solapamiento explica por qué una bengala en movimiento deja una estela de luz y por qué el mundo no se queda a oscuras cada vez que parpadeas.
Sperling mostraba una cuadrícula de 12 letras durante 50 milisegundos. Si pedía todas, la gente solo decía unas 4. Después hizo sonar un tono justo tras la imagen para indicar qué fila decir. La gente acertaba la mayoría de las letras de la fila señalada, fuera cual fuera, así que cerca de tres cuartas partes de la cuadrícula estaban disponibles por un instante. Cuando el tono llegaba alrededor de un segundo después, la ventaja desaparecía. La imagen se había borrado antes de poder leerla entera.
Para estudiar, la lección es que mirar no es aprender. Un esquema que miras de pasada llena la memoria icónica un momento y luego desaparece si no le prestas atención y trabajas con él. Por eso puedes mirar el ciclo de Krebs diez veces y seguir sin saber dibujarlo. Redibujarlo de memoria obliga a la imagen a pasar a la memoria de trabajo y de ahí a la memoria a largo plazo.
| Condición | Qué hacía la gente | Resultado |
|---|---|---|
| Informe total | Decir todas las letras de una cuadrícula de 12 mostrada 50 ms | Unas 4 letras |
| Informe parcial, tono justo después | Decir solo la fila que indicaba el tono | La mayoría de las letras de la fila señalada, así que había unas 9 de 12 disponibles |
| Informe parcial, tono 1 segundo después | La misma tarea con una señal más tardía | La ventaja desaparece: no mejor que el informe total |
Tomás mira durante dos minutos un esquema del corazón con sus etiquetas antes del examen de anatomía. Cierra el libro y puede imaginar la forma, pero no sabe dónde desembocan las venas pulmonares. Cada vistazo llenó su memoria icónica un instante, pero nunca convirtió la imagen en algo que pudiera recordar. Al día siguiente tapa las etiquetas, dibuja el corazón de memoria, lo compara y completa los huecos. Tras tres rondas lo etiqueta sin mirar.
- 1Mira el esquema con un objetivo: qué partes, en qué orden y cómo se conectan.
- 2Tápalo y redibújalo de memoria, aunque salga tosco.
- 3Compáralo con el original y marca lo que falta o está en el sitio equivocado.
- 4Redibuja solo las partes que faltaban y después el esquema entero otra vez.
- 5Repítelo al día siguiente y unos días después, sin mirarlo antes.