Efecto de generación
El efecto de generación es cuando recuerdas algo mejor porque produces la respuesta tú mismo en lugar de solo leerla. Sacarla de tu propia cabeza graba el recuerdo con más fuerza que recibirla de forma pasiva.
La idea es sencilla. Si lees "París es la capital de Francia", entra y sale. Si tapas la respuesta y te obligas a decir "París" tú mismo, tu cerebro tiene que buscarla, y esa búsqueda es lo que construye el recuerdo. Recuerdas mejor lo que tú produces que lo que te dan hecho.
Funciona incluso si tu primer intento está mal. Adivinar "Lyon", ver que es París y volver a intentarlo gana frente a leer la respuesta correcta de entrada. El esfuerzo es lo que cuenta. Lo han demostrado en cientos de estudios, en distintas edades e idiomas, y es uno de los hallazgos más sólidos sobre la memoria.
Por eso subrayar y releer dan sensación de avance pero sirven de poco. Son pasivos. La solución es obligarte a producir la respuesta: tapa la página, hazte la pregunta, escríbela de memoria y luego comprueba.
Lena tiene una lista de 40 términos de anatomía. En vez de releerlos, tapa la definición e intenta decir cada uno primero. En la primera vuelta falla la mitad, pero como comprueba cada uno justo después, los nombres se le quedan en la segunda ronda.