¿Cómo se repasa para un examen?
Ponte a prueba en vez de releer tus apuntes. Tapa la página e intenta recordar la respuesta de memoria, luego comprueba. Haz preguntas de práctica y exámenes de otros años, y marca lo que fallas. Vuelve a esos puntos débiles y repítelos hasta que se queden. Reparte el repaso en varios días, no en una noche larga.
Releer parece que funciona, pero te engaña. Las palabras te suenan, así que tu cabeza dice que te lo sabes. Pero no te lo sabes de verdad hasta que lo sacas de memoria con el libro cerrado. Ese hueco es justo lo que te pilla en el examen. Así que dale la vuelta. Haz que tu cabeza haga el trabajo de recordar, porque eso es lo que tendrá que hacer el día del examen.
La forma más rápida de encontrar tus puntos débiles es ponerte a prueba pronto. Haz unas cuantas preguntas o un examen viejo antes de sentirte listo. Vas a fallar cosas, y de eso se trata. Cada respuesta mal es una señal que dice estudia esto. Apunta esos temas y empieza por ahí, no por lo que ya te sabes.
Luego vuelve a hacer las preguntas que fallaste. No otras, las mismas, uno o dos días después. Si las sigues fallando, el tema aún no está y vuelve a la lista. Cuando las contestas sin mirar, ya has terminado con esa parte de verdad. Los exámenes de otros años también te enseñan cómo preguntan, así que el examen real te resulta familiar.
- 1Apunta todos los temas del examen y marca cada uno en verde, amarillo o rojo según lo bien que lo lleves.
- 2Empieza por los rojos. Ponte a prueba tapando la respuesta y recordándola de memoria, luego comprueba.
- 3Haz preguntas de práctica o un examen de otro año y marca todo lo que falles.
- 4Vuelve a hacer solo las preguntas que fallaste, uno o dos días después, hasta que las aciertes sin mirar.
- 5Repártelo en varias sesiones cortas a lo largo de unos días en vez de una noche larga.
- 6El día antes, haz una ronda de práctica mezclada con todos los temas para ver qué sigue flojo.