Pausa de estudio
Una pausa de estudio es un descanso corto entre bloques de estudio. Sirve para recargar tu concentración y que el siguiente bloque salga mejor. Las pausas de verdad, como levantarte o apartar la vista de las pantallas, ayudan. Estar con el móvil casi nunca.
Tu cabeza solo aguanta concentrada un rato. Después se cansa y la atención se te va. Un descanso corto le da a la parte del cerebro que se concentra un momento para recuperarse. Así vuelves más despierto, en vez de seguir a medio gas.
Pero no todos los descansos funcionan igual. Los estudios muestran que quien pasa la pausa con el móvil acaba más agotado, no más fresco. Esas personas fueron más lentas y acertaron menos que las que se movieron o descansaron lejos de una pantalla. Una buena pausa te aleja de la pantalla, no te mete en otra.
Que sea corta. Unos minutos cada 25 o 50 basta. Levántate, estírate, bebe agua, mira por la ventana. Y vuelve a sentarte antes de que la pausa se convierta en una hora.
Mía estudia 45 minutos y luego pone un temporizador de 7 minutos. Va a la cocina, llena su botella de agua y mira por la ventana en vez de abrir Instagram. Cuando se vuelve a sentar todavía recuerda por dónde iba, y el siguiente bloque se le hace más fácil.
- 1Estudia en bloques de unos 25 a 50 minutos y luego para.
- 2Pon un temporizador para la pausa, de unos 5 a 10 minutos, para que no se alargue.
- 3Levántate y muévete. Estírate, camina un poco, bebe agua.
- 4Aparta la vista de todas las pantallas, también del móvil. Descansa los ojos.
- 5Cuando suene el temporizador, vuelve a sentarte y empieza el siguiente bloque.