Procrastinación
La procrastinación es cuando dejas el estudio para después aunque sabes que deberías empezar. Casi nunca es pereza. Estás esquivando una emoción incómoda que te provoca la tarea, como el miedo a fallar o no saber por dónde empezar, así que haces algo más fácil.
Esto es lo que casi todos entienden mal. Procrastinar no es un problema de tiempo, es un problema de emociones. Cuando una tarea se siente difícil, aburrida o da miedo, tu cabeza busca lo que sea que te haga sentir mejor ahora mismo, como el móvil o picar algo. Sientes alivio un momento, pero el trabajo sigue ahí y encima ahora te sientes culpable.
La salida no es esperar a tener motivación. Esa suele llegar después de empezar, no antes. Así que haz el arranque tan pequeño que deje de dar miedo. Abre el archivo. Lee una página. Haz un ejercicio. El error es esperar a sentirte listo, porque ese momento casi nunca llega solo.
Maya tiene un examen de química el viernes y vuelve a ordenar el escritorio en vez de abrir los apuntes. Se dice que solo hará cinco tarjetas sobre enlaces, nada más. Veinte minutos después sigue estudiando, porque empezar era lo único difícil.
- 1Pon nombre a la emoción que te frena (aburrido, asustado, perdido) en voz alta o en papel.
- 2Reduce la tarea a un primer paso mínimo, como leer una sola página.
- 3Pon un temporizador de 10 minutos y prométete solo eso.
- 4Deja el móvil en otra habitación mientras corre el temporizador.
- 5Cuando suene, decide si sigues o tomas un descanso corto.