Repaso
El repaso es volver sobre lo que ya estudiaste para que se te quede de cara a un examen. Bien hecho es activo: te haces preguntas e intentas recordar las cosas de memoria, en vez de releer tus apuntes una y otra vez.
Mucha gente cree que repasar es leer los apuntes una y otra vez. Parece que rinde, pero crea una falsa sensación de saber. Reconoces las palabras en la hoja y das por hecho que lo sabes. Luego el examen te pide producir la respuesta desde cero, y no sale.
Un buen repaso le da la vuelta. Cierras el cuaderno e intentas sacar la respuesta de tu cabeza primero. Esa parte es la que pasa las cosas a la memoria a largo plazo. Cuesta más, y de eso se trata. El esfuerzo por recordar es lo que hace que se quede.
Repártelo también. Cinco sesiones cortas a lo largo de una semana valen más que una noche larga antes del examen. Vuelve a los temas en los que sigues fallando, no a los que ya te sabes de sobra.
Mia tiene un examen de biología el viernes. En vez de releer sus apuntes, los tapa y escribe todo lo que recuerda sobre la fotosíntesis, y luego revisa lo que se le escapó. Lo que olvidó lo repasa al día siguiente. Para el viernes esos huecos ya no están.
- 1Tapa tus apuntes e intenta decir o escribir la respuesta de memoria primero.
- 2Solo después revisa lo que se te escapó y márcalo.
- 3Convierte tus puntos débiles en preguntas o tarjetas y ponte a prueba.
- 4Reparte el repaso en varias sesiones cortas, no en una noche larga.
- 5Vuelve una y otra vez a los temas en los que sigues fallando.