Gestión del tiempo
La gestión del tiempo es decidir qué hacer y cuándo, para que lo importante se haga de verdad y no se quede colgado. Al estudiar significa reservar bloques de tiempo, ordenar las tareas por lo que más pesa y no dejar que las cosas pequeñas se coman el día.
Mucha gente cree que tiene un problema de motivación cuando en realidad tiene un problema de planificación. Te sientas a estudiar, pierdes diez minutos decidiendo por dónde empezar, y entonces una tarea diminuta te saca del foco. La gestión del tiempo lo arregla dándole un trabajo a cada parte del día por adelantado.
Dos ideas hacen casi todo el trabajo. Primera, los bloques de tiempo: eliges un rato, le das una sola materia y lo proteges. Segunda, las prioridades: aclaras qué tiene que pasar hoy sí o sí antes de tocar nada fácil o divertido. No se trata de llenar cada minuto. Se trata de que lo grande reciba las buenas horas, no las sobras.
Empieza pequeño. Un bloque honesto al día vale más que un plan perfecto y lleno de colores que abandonas el miércoles.
Mara tiene examen de biología el viernes y siempre estudia lo que le resulta fácil. El lunes bloquea de 16 a 17 h para los dos temas en los que va más floja y deja las tarjetas para el autobús. Para el jueves ya ha cubierto lo difícil primero, así que la noche antes solo repasa.
- 1Cada noche, anota las 2 o 3 cosas que de verdad tienen que pasar mañana.
- 2Dale a la más difícil un bloque fijo cuando tengas la mente más despejada.
- 3Resuelve al momento todo lo que dure menos de 2 minutos para que deje de molestar.
- 4Junta las tareas pequeñas parecidas y hazlas de una vez, no sueltas.
- 5Deja huecos para descansos y para lo que se alargue. Un plan sin margen se rompe rápido.