¿Sirve de verdad estudiar todo de golpe la noche anterior?
A medias. Empollar la noche antes puede sacarte adelante el examen del día siguiente, porque los datos siguen en la memoria a corto plazo. El problema es que olvidas casi todo en pocos días, y encima lo pasas mal. Para lo que de verdad necesitas retener, como un examen final de toda la materia, repartir el estudio le gana al atracón con diferencia.
Siendo sinceros: si el examen es mañana y no has hecho nada, una sesión dura de empollar es mejor que nada. Los datos se quedan frescos unas horas y con eso muchas veces apruebas. Hay gente que saca sus exámenes así.
El problema viene después. Sin repasos repartidos, olvidas una buena parte ya en un día y casi todo en una semana. Así que lo empollado no se queda. Si más adelante tienes un final acumulativo, o necesitas esto para la siguiente asignatura, básicamente empiezas otra vez de cero.
Lo que sí funciona es repartir. Las mismas horas en total, pero a lo largo de varios días y con descansos. Repasas justo cuando estás a punto de olvidar, y eso es lo que fija la materia en la memoria a largo plazo. Va más lento y resulta menos satisfactorio que un atracón, pero retienes mucho más y llegas mucho menos estresado la noche de antes.