¿Cómo se estudia de forma eficaz?
Estudia poniéndote a prueba de memoria (recuerdo activo) y repasando en intervalos cada vez más largos (repetición espaciada), no releyendo ni subrayando. En estudios, quienes se autoevaluaron retuvieron cerca del 80% del material tras una semana, frente al 34% de quienes solo releyeron. Convierte tus apuntes en preguntas, respóndelas de memoria y comprueba.
La mayoría relee y subraya porque se siente productivo, pero el trabajo lo hace la página, no tu cabeza. El recuerdo activo le da la vuelta a eso. Cierras el libro y te obligas a sacar la respuesta de la memoria, y ese acto de recuperación es lo que crea un recuerdo duradero. Cuesta más, y ese esfuerzo es justamente el punto.
La repetición espaciada se encarga del momento. En lugar de empollar una sola vez, repasas el mismo material en intervalos crecientes, por ejemplo al día siguiente, luego a los tres días, a la semana y a las dos semanas. Cada repaso llega justo cuando estás a punto de olvidar, lo que reinicia la curva del olvido y lleva el material a la memoria a largo plazo.
Combina ambas cosas y añade comprensión. Explica cada concepto con tus propias palabras, como si se lo enseñaras a alguien, y luego comprueba si puedes reconstruirlo desde cero. Donde te trabes, ahí está justo el hueco en el que invertir tu próxima sesión.
- 1Convierte tus apuntes en preguntas en lugar de releerlos, una pregunta por concepto.
- 2Cierra tus materiales y responde cada pregunta en voz alta o por escrito de memoria.
- 3Compara tu respuesta con la fuente y marca todo lo que se te haya escapado o supieras a medias.
- 4Reprograma lo fallado antes y lo que dominas después, repartiendo los repasos a lo largo de varios días.
- 5Explica los conceptos más difíciles con palabras sencillas, como si se los enseñaras a un amigo, y vuelve a ponerte a prueba.
- 6Termina cada sesión con unas pocas preguntas mezcladas de temas anteriores para mantenerlos frescos.