¿Cuánto deberías estudiar cada día?
Apunta a entre dos y cuatro horas de estudio concentrado la mayoría de los días, no a un maratón. Trabaja en bloques de unos 25 a 50 minutos y luego toma un descanso corto. Dos o tres horas buenas repartidas por el día superan a seis horas cansadas seguidas. El número en el reloj importa mucho menos que lo concentrado que estés de verdad.
No hay un número mágico que sirva para todos. A un estudiante de secundaria le pueden bastar una o dos horas sólidas después de clase. Quien prepara exámenes finales o una prueba grande quizá llegue a cinco o seis. Pero a partir de cierto punto tu cabeza deja de absorber y solo estás moviendo los ojos por la página. Eso es tiempo perdido disfrazado de esfuerzo.
El truco son bloques más cortos con descansos de verdad. Estudia de 25 a 50 minutos y luego levántate 5 o 10. Toma agua, estírate, mira por la ventana. Después de unas cuantas rondas, haz una pausa más larga. Tu cerebro necesita ese descanso para fijar lo que acabas de aprender. Saltarte las pausas para seguir más rato suele salir mal.
Y lo que haces en esas horas cuenta más que cuántas son. Una hora poniéndote a prueba con tarjetas o preguntas de práctica supera a tres horas releyendo apuntes. Así que reparte el estudio, mantén las sesiones cortas y bien afiladas, y para cuando estés fundido en vez de seguir a la fuerza.