¿Cómo se estudia un idioma?
Estudia un poco cada día, no en sesiones largas. Repasa el vocabulario con tarjetas y repetición espaciada, para que las palabras vuelvan justo antes de que las olvides. Escucha y lee mucho. Empieza pronto a hablar y a escribir, aunque salga mal. Usa las palabras nuevas en tus propias frases. La práctica corta y diaria gana al atracón.
Un idioma es un hábito, no un tema que terminas. Veinte minutos al día te llevan más lejos que tres horas una vez por semana. Tu cabeza necesita encontrarse con una palabra muchas veces a lo largo de varios días para guardarla. De eso va repartir la práctica.
Tienen que pasar dos cosas a la vez. Metes el idioma escuchando y leyendo, y lo sacas hablando y escribiendo. Solo escuchar y leer te deja entender pero callado. Solo hablar deja huecos en lo que sabes. Haz las dos y se empujan entre sí.
No esperes a sentirte listo para hablar. No vas a sentirlo. Habla pronto, equivócate y corrígelo sobre la marcha. Los errores son la forma de aprender, no una señal de que vas atrasado.
- 1Elige una hora fija cada día, aunque sean 15 o 20 minutos, y cúmplela.
- 2Repasa vocabulario con tarjetas de repetición espaciada para que las palabras vuelvan justo cuando estás a punto de olvidarlas.
- 3Escucha y lee cada día en el idioma. Coge material que entiendas casi todo, no algo demasiado difícil.
- 4Habla y escribe desde la primera semana. Di frases en voz alta, escríbele a alguien, lleva un diario corto.
- 5Usa cada palabra nueva en una frase tuya en vez de solo leer la traducción.
- 6Anota las palabras y reglas que fallas una y otra vez y practícalas más que las fáciles.